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cooperativismo

Desde muy temprano en la historia de la humanidad los valores de solidaridad, colectivismo y acción común han estado presentes en la organización económica de las sociedades, aunque no es hasta el siglo 19 cuando con la formulación de unos principios y una filosofía surge la doctrina del cooperativismo. El cooperativismo es democrático y promueve el uso de la propiedad sobre bases comunitarias y colectivas de servicio social y no personal. La práctica del  cooperativismo no es otra cosa que la práctica de la igualdad, la justicia, ayuda mutua, esfuerzo propio, honestidad, responsabilidad social, democracia, constructividad, sacrificio y solidaridad. 

 

Las cooperativas han alcanzado grandes logros para la sociedad. Han desarrollado sistemas bancarios entre los  más importantes del mundo, han logrado desarrollar economías rurales en países desarrollados como Japón, grandes complejos cooperativos, como es el caso Mondragón, Corporación Cooperativa en el país vasco al norte de España. Han logrado grandes cooperativas de consumo principalmente en los países europeos,  ejemplo es la Cooperativa Forbundet en Suecia. 

 

El cooperativismo ha servido  para proveer alimento en muchos países y de alternativa  de vivienda  a muchas familias desprovistas de techo en el mundo.  Entre las variadas experiencias que se encuentran en el cooperativismo debemos mencionar el ejemplo de los “kibutz” y “mochavim” en Israel.  Las cooperativas se han desarrollado en todas partes, en países pobres y ricos,  están involucradas en las áreas de producción, distribución, agricultura, comercialización, crédito, industrial, pesca y servicios de todas clases.   Parece no haber límites en donde la idea cooperativa  pueda lograr trabajar: tenemos cooperativas de ferrocarriles, taxis, autobuses, de servicios portuarios, restaurantes, hoteles, centros médicos, juveniles, vivienda, consumo, crédito y muchas otras. 

 

Formación de la Doctrina Cooperativa  Las primeras formas de cooperación aparecen en la Edad Antigua, a través de la formación de comunidades, del trabajo conjunto entre varias personas.  En la época antes de Cristo, principalmente en el continente asiático se encontraron formas de cooperación: en Armenia se formaron las lecherías cooperativas, en Babilonia se conocía una forma de arrendamiento agrícola en forma cooperativa, en Persia existían explotaciones agrícolas de tipo religioso y cooperativo y en China en la dinastía Hum se formaron asociaciones de ahorro y crédito.  El surgimiento del sistema capitalista trae consigo crisis en todos los órdenes, provocados por la variación en el aspecto económico. El paso de una economía agraria a una industrial trajo como consecuencia grandes conflictos. Los campesinos desplazados de sus tierras  emigraron a las grandes ciudades donde no encontraron buenas condiciones de trabajo ni tampoco buenos salarios.  En esta escena de miseria humana surgen las ideas del socialismo utópico que proponían formas de cooperación ideales (utópicas), se destacó la utopía de Tomas Moro, que proponía un sistema cooperativo ideal, un país situado en una isla dividido en pequeñas comunidades, donde los habitantes producen para satisfacer sus necesidades, la propiedad sería comunitaria sin ánimo de lucro.   Sin embargo, no es hasta mediado del  siglo 19 donde realmente comienza a desarrollarse la doctrina cooperativa con valores, principios e ideología.  En el 1832 Robert Owen, uno de los más importantes precursores del cooperativismo internacional, funda el Almacén de Cambio de Trabajo (Equitable Labour Exchange) en Gran Bretaña.

 

Más tarde en 1835 anuncia su plan para la “Asociación de todas las clases de todas las naciones” este plan incluía una cooperativa central con sucursales en todas partes del mundo.

 

Charles Fourier, considerado el padre de la cooperación francesa propuso la constitución de asociaciones libres y voluntarios llamada falansterios.  Mientras tanto, en Alemania y en el año 1840 nace la tercera forma de cooperación - la constitución de cooperativas de ahorro y crédito- destacándose figuras como Franz Hermann Schulze- Delitzch y Friedrich W. Raiffeisen.  Así es que en el 1844 en Rochdale, Inglaterra un grupo de 28 obreros (Pioneros de Rochdale) constituyeron una sociedad cooperativa de consumo que consistió de un almacén al detalle de artículos de primera necesidad.  Esta  es considerada la primera cooperativa moderna.  Estos pioneros tuvieron la virtud de resumir en unos principios las ideas de la doctrina cooperativa y de poner a funcionar los mismos con éxito.   A Charles Gide  se le atribuye iniciar la construcción de la doctrina de la cooperación, sistematizando las ideas de los pioneros de Rochdale y a la Alianza Cooperativa Internacional la tarea de definir y difundir los principios cooperativos como principios universales del cooperativismo mundial.  La ACI se fundó en Londres en 1895, inspirada en las ideas de Charles Gide y Robert Owen. 

 

El cooperativismo llega a América en los últimos años del siglo 19.  El canadiense Alfonso Dejardins trae a Canadá la idea de las cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones que muy pronto se extendieron a Estados Unidos y otros países, así como el desarrollo de cooperativas agrícolas, de consumo, vivienda, seguros y de otros tipos como las cooperativas de distribución de energía eléctrica en las zonas rurales de América Latina.

El hombre para sobrevivir tiene que satisfacer sus necesidades inmediatas, tales como alimentarse y vestirse. Esto lo ha obligado a actuar sobre la naturaleza para transformarla mediante el trabajo.

A través de todas las épocas del desarrollo da la humanidad, et hombre no ha podido enfrentarse solo a la naturaleza; por elfo, desde los tiempos primitivos, ha tenido que unirse con otros hombres para realizar un trabajo que le facilite su supervivencia.

El continuo desarrollo de la ciencia y la técnica lograda por el hombre hace que sea cada vez más necesaria la cooperación en el trabajo. Es decir que cada persona se compromete a realizar una determinada parte del trabajo total a fin de conseguir un objetivo común.

Cuando varias personas se unen para ejecutar un trabajo están cooperando

Durante los primeros 50 años de la República, el Estado panameño legisló sobre cooperativas en las siguientes fechas, en 1920 sobre cooperativas escolares, en 1926 en el Código de Comercio, y en 1947 en el Código de trabajo. Ninguna de estas leyes tuvo efectos en iniciar un cooperativismo dinámico y creciente en el país. Durante esa primera etapa entre 1933 y 1948 se fundaron en la antigua Zona del Canal 9 cooperativas de crédito (Credit Unions) bajo leyes norteamericanas sin que su existencia tuviese ningún impacto en Panamá ni acercamiento hacia el cooperativismo nacional.

En 1938 profesores alemanes dictaron las primeras cátedras sobre cooperativismo en la Universidad Nacional , allí se formaron los primeros profesionales algunos de los cuales promovieron la introducción del artículo 229 en la Constitución Política de la Nación de 1946 en la cual el Estado debe fomentar y fiscalizar las cooperativas. (Hoy día este es el artículo 283 de la Constitución). Este logro es determinante en la evolución del cooperativismo en Panamá.

Con la creación de la Sección de Educación Cooperativa en el Ministerio de Agricultura Comercio e Industria, producto del Decreto Ley 17 del 22 de septiembre de 1954, que fue la primera ley general de cooperativas, se inicia el conocimiento del cooperativismo panameño, a mediados del siglo XX. En ese momento el Estado no sólo legisló sobre cooperativas, sino que creó una unidad administrativa encargada de poner en práctica la ley y la dotó de recursos muy modestos. Esta sección tuvo en su jefatura a la Señorita Ofelia Hooper quien inició un programa sistemático de desarrollo cooperativo de ahorro y crédito que no ha sido interrumpido hasta el presente. Las primeras acciones fueron las de organizar decenas de grupos pre cooperativos de los cuales emergieron varias cooperativas y la homologación de la Cooperativa de Cacao Bocatoreña que había sido creada en 1952 bajo otra ley.

Producto de las gestiones del propio sector cooperativo, en 1980 se logró la aprobación de la Ley 24 del 21 de julio por la cual se creó el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo, mejor conocido como IPACOOP , el cual tiene a su cargo privativamente, la formulación, dirección y ejecución de la política cooperativista en Panamá.

Ese mismo año se aprobó la Ley 38 por la cual se crea el Régimen Legal Especial para las Asociaciones Cooperativas.

El 1º de mayo de 1997, se aprobó la Ley No. 17 que constituye el régimen jurídico que rige a las cooperativas. La citada Ley está reglamentada por el Decreto Ejecutivo No.137 del 5 de Noviembre de 2001, modificado por el Decreto Ejecutivo No.33 del 6 de Mayo de 2002, ordenamientos que han facilitado la expansión del radio de acción de las cooperativas para que estén en condiciones de competir en medio de las nuevas condiciones del entorno nacional e internacional caracterizado por la globalización y la apertura de mercado. En Panamá, el Movimiento Cooperativo está creciendo significativamente en base a los principios y valores cooperativos.

Entre los valores cooperativos se destacan los de solidaridad, ayuda mutua, honradez, responsabilidad, amistad, reciprocidad, pluralismo, justicia social, lucha por la paz, ejercicio de la libertad, educación cooperativa y conservación del medio ambiente, son valores que deben ser ejemplo para que todo panameño los internalice y aplique, en beneficio del progreso de la sociedad.

Una cooperativa es una asociación autónoma de personas agrupadas voluntariamente para satisfacer sus necesidades económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa que se posee en conjunto y se controla democráticamente.  Las cooperativas se crean por necesidades económicas y sociales, operan sin fines de lucro.  Su gobierno se establece sobre bases democráticas, cada socio puede llegar a ser un director.  No se especula con las acciones de los socios, las economías se les devuelven a los socios a base del patrocinio de cada uno.  En efecto, la identidad del sistema cooperativo se fundamenta en los principios y valores.  El cooperativismo es la puesta en práctica de los valores de igualdad, justicia, ayuda mutua, esfuerzo propio, honestidad, responsabilidad social, democracia, constructividad, sacrificio y solidaridad.  Lo más importante en la organización cooperativa es el ser humano.

Las personas forman una cooperativa no sólo con propósitos económicos sino sociales y espirituales. En la cooperativa el aspecto humano se hace presente en el espíritu de servicio, de servir a los demás.  Esta motivación es principalísima en el cooperativismo.  La cooperación como sistema económico y social está basado en ideas que van desde la ayuda mutua hasta la prioridad del ser humano sobre el dinero, desde la participación equitativa en las ganancias hasta lograr una sociedad igualitaria. La cooperativa es democrática.  Se mide no tan sólo por la participación de los socios en las decisiones de la empresa sino por su derecho al voto en las asambleas sin importar el dinero que tenga invertido en la cooperativa.  Se organiza entre personas con intereses comunes para servirse mutuamente.  No se otorgan favores especiales o privilegios a funcionarios y directivos, la autoridad suprema está en el socio.